Si quieres recibir gratuitamente, un mensaje del agua, te escribo el 14 de cada mes. También te cuento otros secretos.

 

 Para escuchar lo que el agua susurra y acercarte más a la vida que sueñas, leo tus aguas.

Para conectarte con los eternos patrones de belleza, y ver que también están en ti, ven a caminar conmigo.

Imagina millones de millones de pequeños centros de luz, siendo tú uno de esos centros.
Imagina esos centros unidos por hilos de esa misma luz. 

Hilos que se contraen y se expanden formando figuras preciosas y extraordinarias.
Imagina, por tanto, que nunca estamos solos pues somos parte de ese tejido luminoso.

Nací con la cualidad de ver los hilos de este tejido que te une con todo y con todos.
Fue ya de adulta que me di cuenta de que no todo el mundo los veía.
Estuve muchos años viviendo esto en silencio. A veces por vergüenza, otras por miedo.
Así que, como no podía olvidar mi obsesión, ni dejar de ver lo que veía, busqué en la fotografía, la poesía y la música una manera indirecta de mostrarlo.

Estudié geografía, lo cual amplió mi visión del mundo y las ganas de conocer de verdad al otro, a quien me unen siempre estos hilos, de quien nunca puedo escapar, de quien nunca puedes escapar, pues eres lo mismo.
La geografía, que parece separarnos cuando sin embargo es una sola.

Y, sobre todo, investigué el agua, que siempre fue mi maestra, la cual simboliza el amor que todo lo mueve y lo une. Que refleja el centro luminoso que eres, los hilos que nacen de ti y tu lugar en este gran tejido.
Honro al agua con mi vida.
Porque en ella está todo lo que cualquiera puede amar, porque ella habla de ti, de mí, de nosotros.